miércoles, 15 de febrero de 2012

Milk and cookies

Porque todos hemos tomado alguna vez leche con galletas, y es que es la forma de recordarnos a nosotros mismos que también hemos sido pequeños alguna vez y que una parte de nosotros, por muy pequeña que sea, lo sigue siendo. Por eso, esos momentos que nos recuerdan a nuestra infancia son tan dulces que tenemos que disfrutarlo al máximo. Porque de pequeños siempre tuvimos a ese o esa amig@ que nos hacía reír en todo momento, que, cuando te enfadabas con él o ella, a los 5 minutos ya estabais jugando como si nada. Porque al tomar las decisiones más importantes sólo tenias que cantar aquello de 'pito pito gorgorito'. Cuando los errores cometidos se resolvían con un '¿me perdonas?'. Cuando todo se detenía y se volvía a empezar con tan solo decir 'No ha valido, se repite!'.Porque para salvar a tus amigos valía con un 'por mi y por todos mis compañeros'. Porque el tener 5 céntimos ya significaba que te podías comprar una chuche, y si te daban 1 euro era una ilusión. Por esos retos al decirte '¿a que no haces esto?'. Porque era una gran decepción y la mayor desilusión que nos eligiesen el último en los equipos del cole. Porque lo que más nos preocupaba y que nos hacía correr hasta que parecía que se nos iba a salir el corazón del pecho era cuando decían 'Tonto el último!' . Y la forma más eficiente de que no te pasara nada era diciendo 'yo soy de azúcar!'. Cuando los globos de agua era el arma más potente que nos imaginábamos, menos algunos afortunados que conseguían la pistola de agua. Y cuando la navidad era sólo regalos, Papá Noel y los reyes magos. Porque montar en bici era un gran reto. Y quitarle las ruedecillas de detrás un gran paso en tu vida. Cuando 'polis y cacos' era sólo un juego. Cuando los hermanos mayores era el escudo protector que todo niño quería. Porque deseábamos que se nos cayese un diente para que viniese el ratoncito Pérez.  Cuando un gran negocio era cuando cambiabas varios cromos o tazos que tenias repetidos por aquellos que deseabas. Y porque hacer un castillo de arena nos podía mantener entretenidos durante toda una tarde.
 Por todas estas cosas tan sencillas que nos hacían felices, por todos estos momentos en los que no necesitábamos gran cosa, cuando nos bastaba con coger una pelota, una comba y unos amigos con los que jugar.  Por todo esto, no dejes de recordar quién fuiste, y no dejes de ser quien eres.

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