miércoles, 29 de febrero de 2012

Maneras de vivir*


Un hombre de cierta edad llego a la clínica donde trabajo muy temprano para hacerse curar una herida leve, se le notaba que tenia prisa, preguntando en demasía cuanto quedaba para terminar, así que le pregunté cual era el motivo por el cual tenia tanta prisa.
Me dijo que tenía que ir a una residencia para desayunar con su mujer como todos los días, que vivía allí, me contó que llevaba ya tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado.
Terminando la cura de la herida, le pregunté de nuevo si ella se inquietaría mucho al llegar tarde esa mañana.
-No, me dijo, ella ya no sabe quién soy, hace ya casi cuatro años que no me reconoce.
Entonces le pregunté extrañado.
-Y si ya no sabe quién es usted ¿Por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas?
Me sonrió y dándome la mano me dijo: -Ella no sabe quién soy yo, pero yo si sé muy bien quién es ella.

Deseo.

No, nunca te lo diría, jamás, tendría que estar loca para decírtelo... que quiero fundirme contigo.. porque es lo que más deseo, que quiero que el mundo se pare, que el tiempo no avance, que solo dos seamos por un rato producto del deseo y la imaginación, que todo lo que gira a nuestro alrededor sea invisible, hagamos todo realidad aunque sea por un segundo.. que todo fluya, que sea fuego.. que no acabe nunca, por favor, que solo quiero que me agarres fuerte y me aprietes contra tu pecho, que me abraces y me beses tan intensamente que muera por otro de esos, que nos volvamos locos y seamos nosotros mismos! ... y despertarme junto a ti... y ver que te siento respirar que seguimos abrazados como al dormirnos... que te huelo, te puedo tocar y acariciar.. y que me des los buenos días.. que serán los mas dulces al despertar...
Pero jamás, nunca te lo diría porque sería una loca y nunca te diría que esto es lo que más deseo, que Te Deseo.. que esto es lo que yo quiero, que yo te quiero a ti... !

martes, 28 de febrero de 2012

El cuento de las virtudes, sentimientos y cualidades.


Cuentan que una vez, se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan loca, les propuso: ¿jugamos al escondite?

La intriga levanto las cejas intrigada y la curiosidad, sin poder contenerse, pregunto: ¿al escondite? ¿y como es eso?

Es un juego, explico la locura, en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar de uno hasta un millón mientras os escondéis, y cuando yo haya terminado de contar, el primero de vosotros al que encuentre ocupara mi lugar para continuar el juego.

El entusiasmo bailó secundado por la euforia, la alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar: La verdad prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la encontraban; y la soberbia opinó que era un juego muy tonto pero en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido suya; y la cobardía prefirió no arriesgarse.

-Uno, dos, tres,... comenzó a contar la locura.

La primera en esconderse fue la pereza que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo que, con su propio esfuerzo, había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso (para alguno de sus amigos): que si un lago cristalino, ideal para la belleza; que si la rendija de un árbol, perfecto para la timidez; que si el vuelo de una mariposa, lo mejor para la voluptuosidad; que si una ráfaga de viento, magnifico para la libertad. Así que termino por ocultarse en un rayito de sol.

El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno. Desde el principio lo encontró ventilado, cómodo, eso si, solo para él.

La mentira se escondió en el fondo de los océanos. Mentira! En realidad se escondió detrás del Arco Iris. Y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido... se me olvido donde se escondió, pero bueno eso no es lo importante.

Cuando la locura contaba novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve el amor aun no había encontrado sitio para esconderse pues todo se encontraba ocupado. Hasta que divisó un rosal, y enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

Un millón!!! contó la locura. Y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la pereza, solo a tres pasos de la piedra. Después se escuchó a la fe discutiendo con Dios en el cielo sobre zoologia, y a la pasión y al deseo los sintio en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el triunfo. Al egoismo no tuvo ni que buscarlo, el solito salió disparado de su escondite, que habia resultado ser un nido de avispas.

De tanto caminar sintió sed, y al acercarse al lago, descubrió a la belleza. Y con la duda resultó ser mas fácil todavía, pues la encontro sentada sobre una cerca sin decidir aun de que lado esconderse. Asi fue encontrando a todos: el talento entre la hierba fresca; la angustia en una oscura cueva; la mentira detrás de El Arco Iris, mentira!, si ya estaba en el fondo del oceano; y hasta al olvido, al que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite.

Pero sólo el amor no aparecía por ningun sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajó cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montanas, y cuando iba a darse por vencida, divisó un rosal y sus rosas.

Tomó una rama y comenzó a moverla cuando de pronto un doloroso grito
se escucho. Las espinas habian herido en los ojos al amor. La locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, le pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra, el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.

lunes, 27 de febrero de 2012

Amistad


La amistad es una cajita de cristal. Pequeña, transparente, donde guardas allí dentro todos tus pensamientos, ideas, cariño y amor. Un amigo es más que una persona. Algo que no es físico, algo que siempre llevas. Es eso que recoges por el camino y guardas en tu cajita de cristal, cuidadosamente acomodado en su interior de terciopelo.La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.

domingo, 26 de febrero de 2012

Razonamiento


Cuántas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento,
hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria.
 Cuántas veces no deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo,
 recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su
 lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo
 regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su
paso y se marchan con lágrimas y un largo adiós. Si deseáramos en
algún momento perder completamente la memoria y plegarnos por ejemplo
 a la frase "comezar de nuevo" ¿cuántas cosas no perderíamos? serían
como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza
 y luego se extrañan. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación
 de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y
 la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez.
 Quedarían atrás los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos
 hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los brazos
 mas cálidos, el día que pensamos que se iba a caer el mundo, el dolor más
hermoso, la sonrisa mas esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro.
 ¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos
 recuerdos? dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades, por soñar con un futuro perfecto que no existe o un pedazo de cielo donde no sabemos qué nos espera.
¿Vale realmente la pena perder la memoria?

viernes, 24 de febrero de 2012

Life.


A sus 95 años ya no habla, solo escucha, o eso creo. Tampoco llora, pero siente, almenos respira, almenos vive, de momento. Ya no puedo preguntarle sobre sus tiempos en Francia, ni sobre los momentos en los que estaba en guerra, ni sus preocupaciones, ni sus deseos. Tan solo miro. Escucho. Lo escucho respirar, porque ya es lo único que me queda. No responde. Mis ojos se llenan de eterna tristeza. No lo hice en su momento, y no lo podré hacer ahora. No le pregunté sobre su pasado, y sólo lo conoceré por sus historias, historias impregnadas en fotos. Siempre recordaré su voz, y sus historias para cuando me iba a dormir. Cuando me cuidaba cuando estaba malita. Cuando se iba a comprarme cosas solo para que dejase de llorar con mis rabietas. Cuando me recogia del colegio y me llevaba al parque a jugar con mis amigas, mientras él, seguramente, estaría deseando llegar a casa y descansar. Tantos esfuerzos que hizo por mi, y ahora, ¿cómo se lo devuelvo? ¿cómo le devuelvo su tiempo invertido en mi y en mis caprichos? Recuerdo cuando me llevaba al parque, y mi yaya me hacía esos bocadillos. Recuerdo cuando me pidieron que fuese a comprar, y no fui por simple desgana. Ellos hubieran ido por mi, pero ahora... ¿cómo les podría compensar? No puedo. Ya no. Ahora es demasiado tarde. Lo miro, mientras respira, tendido en la cama, lo miro, y cierra los ojos... Para siempre.

Entre sollozos


Yo susurraba su nombre entrecortadamente entre sollozos, tenía el nivel de azúcar muy alto, lo marcaba su aparato, él respiraba fuerte y forzosamente, acurrucado entre mis brazos, caímos ambos al suelo. Deseaba ir a buscar ayuda, correr hasta desgarrarme las piernas, golpear todo lo que se interpusiera en mi camino… pero él no quería, con un hilo de voz me suplicó pasar sus últimos segundos conmigo. Yo no quería, no debían de ser sus últimos segundos, viviría, seguro, déjame ir a buscar ayuda por favor... Agarró mi camiseta con la mayor fuerza que podía mostrar, le costaba respirar, temblaba y sudaba, a duras penas me hablaba. Forzando los ojos abiertos y mostrando unos nerviosos sollozos desesperados, a la vez que me mordía el labio sin darme cuenta que me empezaba a sangrar, le supliqué por su vida, que en este caso era doble, porque se encontraba atada a la mía. Cogí aire y solté un grito ahogado de lloros mientras repetía en su frío pecho: ‘no... no… no...’Él, dejando ir su último suspiro, musitó: "Te estaré esperando ahí donde nadie me impida estar contigo, donde mi amor reine por los alrededores, y tú siempre serás mi princesa, o como te gusta a ti, mi reina". Soltó la última palabra y dejó caer su cabeza por mis brazos. Lloraba, gritaba, le besaba y apretaba su cuerpo contra el mío deseando que nunca hubiera pasado esto, que en cualquier momento despertara, que fuera un sueño… mis lágrimas me echaban la culpa, y solo se me ocurría pagar por ello, no vivir, irme donde él dijo que me esperaba, pero eso no le contentaría, aunque ahora él estaba… Pensé esa palabra y me transmitió sus anteriores temblores a mi cuerpo, tragué saliva y tras un escalofrío de agonía me eché al suelo estremecida, con él todavía entre mis brazos, la lluvia se calaba en mis huesos, y protegía su cuerpo de ésta como si me fuera la vida en ello, en este caso la suya… veía luces de coches pasar a través de la acera , y empecé a oír chillidos de horror y mi nombre varias veces…me tambaleaban, intentaban levantar, me hablaban, preguntaban… pero espiritualmente no me encontraba en aquella acera húmeda, tenía la mente en alguna cosa, aún no sabía en qué, pero no me dejaba volver a la realidad. Tras soportar algunos intentos de brazos que intentaban arrebatarme su cuerpo, cedí, y caí en un sueño profundo del que no deseaba despertar, sin que estuviera él.

jueves, 23 de febrero de 2012

Echar de menos.

Dicen que en el verbo echar, lo primero que se echa es la H, y no. En el verbo echar, lo primero que se echa es de menos. Se echa de menos a los que no están, a los que se fueron, quizá también a los que nunca estuvieron. Incluso se llega a echar de menos por anticipado, por los que no estarán. A los ausentes, a los que viven lejos y a los que están tan cerca que ni les sientes. Se echan de menos a los que no se hacen ver, a los que no aparecen pero están. Te echas de menos a ti mism@, y a los que ya no te rodean. Necesitar y no encontrar. Eso es echar de menos.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Ours.



Hazme rabiar hasta que no pueda evitar besarte. Haz eso que sabes que me encanta que hagas. Sonríe de esa forma que me vuelve loca. Acaríciame muy despacito mientras yo me hago la dormida apoyada en tu pecho. Crea en mí esa sensación de felicidad máxima con solo un guiño acompañado de un beso al aire. Insiste cada vez que te diga que no. Dime que me quieres, pero no con palabras. Susúrrame lo guapa que voy cada día. Hazme callar con un beso cada vez que me de la rabieta de niña tonta. Quiéreme pero de una forma que nadie entienda, que solo tú y yo podamos saber con simples miradas. Haz todo aquello que un día prometiste que haríamos juntos. Consigue que no pueda evitar sonreír cuando esté a tu lado. Discútemelo todo, pero nunca te pases de listo. Cuando me ponga pesada, dame la razón como a los tontos y haz que me enfade. Cuando quiera irme no me dejes. Cuando me hunda, recógeme. Haz y crea todo lo que quieras, tienes vía libre porque tú eres mi vida.

lunes, 20 de febrero de 2012

El valor de una mujer.



Las mujeres somos como manzanas en los árboles...las mejores están en la copa del árbol. Los hombres no quieren alcanzar las mejores, porque tienen miedo de caer y herirse. En cambio, toman las manzanas podridas que han caído a tierra y aunque no son tan buenas, son fáciles de alcanzar. Así que las manzanas que están en la copa del árbol, piensan para si, que algo esta mal con ellas, cuando en realidad, "ellas son grandiosas". Simplemente tienen que ser pacientes y esperar que el hombre correcto llegue, aquel que sea lo suficientemente valiente para trepar a la cima del árbol por ellas. No nos caigamos para ser alcanzadas, quien nos necesite y quiera, hará TODO para alcanzarnos...

sábado, 18 de febrero de 2012

Caminos.



En ocasiones la senda que escogemos es larga y difícil, pero recuerda: esas sendas son las que siempre conducen hacia los panoramas más bellos.
Inevitablemente aparecen desafíos; tu reacción ante ellos es lo que determina quién eres dentro de tu corazón y todo lo que serás incrementa tus posibilidades de alcanzar la meta emprendiendo la labor en forma gradual.
Todo lo que se te pide es que hagas lo mejor que puedas hacer, date cuenta de que eres capaz de llevar a cabo milagros por tu propio esfuerzo.
Recuerda que las oportunidades golpean tu puerta por alguna razón y las oportunidades que te convienen están al alcance de tu mano.
No necesitas ganar todas las veces, pero sí necesitas saber qué hace falta para ganar. De ti depende encontrar la llave que abre la puerta a una vida más cerca de la verdad que te permita sobrevivirlas; y sobrepasarlas. Conserva tus puentes, enfrentate a tus desafíos.
Persigue tus aspiraciones y acércalas cada vez más a tu corazón.
Abandona los "si tan sólo" y procede con lo que necesitas hacer para que todo esté bien. Persigue todo lo que deseas de la vida, con los consejos de todas las personas qe te aman y descubre lo que significa realizar tus deseos.

jueves, 16 de febrero de 2012

Un paquete de galletas.



Una joven esperaba el embarque de su vuelo en un aeropuerto.
Como tenía una larga espera ante sí, decidió comprarse un buen libro y también una bolsita de galletas.


Se sentó lo más comodamente que pudo, y se puso a leer, dispuesta a pasar un buen rato de descanso.

Al lado de su asiento donde se encontraba el paquete de galletas, un hombre abrió una revista y se puso a leer.






Cuando ella cogió la primera galleta, el hombre también cogió una.
Ella se sintió irritada por este comportamiento, pero no dijo nada, contentándose con pensar: ''¡qué cara tiene este tipo!''


Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre hacía lo mismo.
Ella se iba enfadando cada vez más, pero no quería hacer un espectáculo.





Cuando sólo quedaba la última galleta, pensó: "¿Y ahora qué va a hacer este imbécil?"
El hombre cogió la última galleta, la partió en dos y le dió la mitad.

Bueno esto ya era demasiado... ¡Ella estaba muy enfadada!
En un arranque de genio, cogió su libro y sus cosas y salió disparada hacia la salida de embarque.
Después de todo sólo era un paquete de galletas!

Cuando se sentó en su asiento del avión abrió su bolso y... con gran sorpresa descubrió ¡su paquete de galletas intacto y cerrado!




 
¡Se sintió tan mal! No comprendía cómo se había podido equivocar... 
Había olvidado que guardó su paquete de galletas en su bolso.

El hombre había compartido con ella sus galletas sin ningún problema, sin rencor, sin explicaciones de ningún tipo...



Mientras que ella se había enfadado tanto, pensando que había tenido que compartir sus galletas con él... y ahora ya no tenía ninguna posibilidad de explicarse ni de pedir disculpas...




HAY CUATRO COSAS QUE NO PODREMOS RECUPERAR NUNCA MÁS





Una piedra... 

         ...después de haberla tirado.


Una palabra... 
        
       ...después de haberla dicho.


El tiempo...
               
   ...cuando ya ha pasado.




Así que valora tu tiempo y vive felizmente cada minuto de una hora, cada hora de un día, cada día de un año y cada año de tu vida.

Imposible atravesar la vida..



Sin que un trabajo salga mal hecho; sin que una amistad cause decepción; sin padecer algún quebranto de salud.
Sin que un amor nos abandone; sin que nadie de la familia fallezca; sin equivocarse en un negocio.
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.
Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo para vivirla; cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando lo que deja por detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.
Crece cuando se supera, se valora y sabe dar frutos.
Crece cuando se abre camino dejando huellas, asimilando experiencias y sembrando raices.
Uno crece cuando se impone metas, sin importarle comentarios negativos ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas ni desdenes; cuando cumple con su labor.
Uno crece cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación, sensible por temperamento... y humano por nacimiento.
Uno crece cuando se enfrenta al invierno aunque pierda las hojas. Recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque levante el polvo.
Uno crece cuando se es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones, capaz de perfumarse con residuos de flores y de encenderse con residuos de amor.
Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe.
Uno crece cuando se planta para no retroceder. Cuando se defiende como águila para no dejar de volar... Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella. Entonces... Uno crece... Y CRECE Cuando cree en sí mismo, espera y confía.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Milk and cookies

Porque todos hemos tomado alguna vez leche con galletas, y es que es la forma de recordarnos a nosotros mismos que también hemos sido pequeños alguna vez y que una parte de nosotros, por muy pequeña que sea, lo sigue siendo. Por eso, esos momentos que nos recuerdan a nuestra infancia son tan dulces que tenemos que disfrutarlo al máximo. Porque de pequeños siempre tuvimos a ese o esa amig@ que nos hacía reír en todo momento, que, cuando te enfadabas con él o ella, a los 5 minutos ya estabais jugando como si nada. Porque al tomar las decisiones más importantes sólo tenias que cantar aquello de 'pito pito gorgorito'. Cuando los errores cometidos se resolvían con un '¿me perdonas?'. Cuando todo se detenía y se volvía a empezar con tan solo decir 'No ha valido, se repite!'.Porque para salvar a tus amigos valía con un 'por mi y por todos mis compañeros'. Porque el tener 5 céntimos ya significaba que te podías comprar una chuche, y si te daban 1 euro era una ilusión. Por esos retos al decirte '¿a que no haces esto?'. Porque era una gran decepción y la mayor desilusión que nos eligiesen el último en los equipos del cole. Porque lo que más nos preocupaba y que nos hacía correr hasta que parecía que se nos iba a salir el corazón del pecho era cuando decían 'Tonto el último!' . Y la forma más eficiente de que no te pasara nada era diciendo 'yo soy de azúcar!'. Cuando los globos de agua era el arma más potente que nos imaginábamos, menos algunos afortunados que conseguían la pistola de agua. Y cuando la navidad era sólo regalos, Papá Noel y los reyes magos. Porque montar en bici era un gran reto. Y quitarle las ruedecillas de detrás un gran paso en tu vida. Cuando 'polis y cacos' era sólo un juego. Cuando los hermanos mayores era el escudo protector que todo niño quería. Porque deseábamos que se nos cayese un diente para que viniese el ratoncito Pérez.  Cuando un gran negocio era cuando cambiabas varios cromos o tazos que tenias repetidos por aquellos que deseabas. Y porque hacer un castillo de arena nos podía mantener entretenidos durante toda una tarde.
 Por todas estas cosas tan sencillas que nos hacían felices, por todos estos momentos en los que no necesitábamos gran cosa, cuando nos bastaba con coger una pelota, una comba y unos amigos con los que jugar.  Por todo esto, no dejes de recordar quién fuiste, y no dejes de ser quien eres.

martes, 14 de febrero de 2012

Just a song..


Lluvia.

Llévame a los bares más oscuros. Vamos a fumarnos la ciudad. Vamos a bebernos tú y yo el mundo. Vamos a esquivar la soledad. Vamos a dormir en los portales, allí donde nadie pueda entrar. Cantaremos cuentos por las calles, de esos que siempre terminan mal. Hazle trampas al sol y que no salga hoy. A  joder nuestro mundo. Dame un poco de calor. Para este corazón que va buscando abrigo. Que no pasen las horas, que nos pille la lluvia. Cantando a las farolas.

lunes, 13 de febrero de 2012

Vive. Sonríe.

Despierta. Abre los ojos y mira a tu alrededor. Agradece. Tienes todo lo que necesitas. Sonríe. Vivir feliz es la mejor de las medicinas. Sueña. No se duerme para descansar, se duerme para soñar. Vive. No se vive por supervivencia, se vive para cumplir los sueños. Vuela. Déjate llevar en todo momento por aquello que sientes. Ríe. Demuestrale a la gente que no te importa lo que digan, que eres feliz. Pasa. Enseña que vales más que todos ellos. Corre. Despegate de los problemas, dejalos atrás. Olvida. El dolor del pasado, las imperfecciones del presente, los quizás del futuro. Liberate. Di lo que piensas, atrevete, se sincera/o. Diviertete. Que la vida son dos días. Lanzate. De cabeza a la piscina, quien no arriesga, no gana. Demuestra. Que eres capaz de eso y mucho más. Quiere. No te escondas detrás de un no puedo. Confía. En aquellas personas que siempre están a tu lado. Equivócate. De los errores se aprende. Caete. Y verás como siempre hay alguien dispuesto a levantarte. Escucha. Cada "a tu lado" cada "por siempre". Cree. Los te quiero. Siente. Los abrazos. Busca. La mejor solución. Encuentra. El camino correcto. Simplemente, VIVE PARA SONREÍR.

miércoles, 8 de febrero de 2012

El Buscador


Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador....
Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que
encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está
buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había
aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar
desconocido de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo
lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera lustrada.
Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.
De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de
descansar por un momento en aquel lugar. El buscador traspasó el portal y
empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de
aquel paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió aquella
inscripción sobre una de las piedras:
Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días
Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era
simplemente una piedra: era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en
aquel lugar.
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de
al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:
Yaimir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas
El buscador se sintió terriblemente conmocionado.
Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.
Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida
exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más
tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años…
Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.
El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó.
Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba
por algún familiar.
—No, por ningún familiar —dijo el buscador—. ¿Qué pasa en este pueblo?
¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños
muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa
sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de
niños?
El anciano sonrió y dijo:
—Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que
aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré:
<<Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan
una libreta, como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al
cuello. Es tradición entre nosotros que a partir de allí,, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anota en ella: a la izquierda, qué fue lo disfrutado; a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.
Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media? ...  Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana? ... ¿Y el embarazo o el nacimiento de su primer hijo ? ¿Y el casamiento de los amigos ? ¿Y el viaje más deseado? ¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano ? ¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?... ¿horas?, ¿días? ... Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... cada momento. Cuando alguien muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ESE es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido 
Jorge Bucay-"Cuentos para pensar".

domingo, 5 de febrero de 2012

Friendship

Demasiada gente dice tener muchos amigos, pero solo se refieren a los que 'conocen', los que tienen en las redes sociales o similares. Seguro que no hablan ni con la mitad de ellos y no reconocerán quienes son en persona ni a 1/4. Pero lo que vengo a hablar aquí es sobre mis amigas, que se merecen una entrada enterita para ellas solas porque, aunque también hemos tenido nuestros más y nuestros menos, siempre lo hemos sabido solucionar, y es que cada una ha influido en mi de una manera diferente y han hecho de mi lo que soy. Sí es verdad que con algunas he tenido más trato que con otras, pero iguales son de importantes las que llevo toda la vida con ellas, que las que han entrado un poco más tarde en mi vida pero llenando una gran parte. También hay otras que nos hemos distanciado un poco, pero los momentos juntas son inolvidables y espero que sea igual que antes. Y es que las amigas son aquellas que siempre están a tu lado, las que si te duele mirar hacia atrás o te da miedo mirar hacia delante, estarán a la izquierda o derecha para iluminar el camino. Y, como me dijo una de ellas, la vida es como un viaje en barco, subes y bajas según las olas y gracias a los amigos no pierdes el horizonte, y cuando sufres naufragios, la amistad es el ancla que te apoya mientras buscas un nuevo rumbo.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Fairy tale

Muchas personas buscan su príncipe azul en grandes palacios, lo que no saben es que ahí no encontrarán más que polvo acumulado. Yo de pequeña solía soñar con mi príncipe; vivía en un cuento de hadas falso, porque no sabía que los príncipes no se buscan, se encuentran. ¿Casualidad? ¿Coincidencia? No lo se, pero de verdad eso importa? Lo que importa es esa persona que te hace feliz por cada cosa que haga, por el mero hecho de existir, y de estar presente en tu vida. No me consideraría princesa de un príncipe; sino reina de un cielo, de un universo. Porque así es como me hace sentir: magnificada, divinizada y sin límites. Y, si es como dicen, que el universo lo es todo... él lo es todo para mi.