lunes, 7 de abril de 2014

LA VIDA DE MI VIDA

                              Ecología.




Esta historia, quiero comenzarla por un día, no importa cuándo, ni dónde, pero comienza por la vida, mi vida.

No estoy muy segura, pero me levanté de la cama sin pensarlo siquiera, quise ver el mundo, aquel que vi al nacer y que desde entonces, no lo he vuelto a ver, aunque era un mundo que me rodeaba y no cambiaría nunca de lugar, o al menos eso creía yo.

No podía aguantar más, lo quería ver con todas mis fuerzas, aunque fuese lo último que viese. Y se lo dije a mis cuidadoras, a esas que no siempre, es más, casi nunca aceptaban lo que tú más deseabas, esas que en el orfanato donde yo estaba no aceptaban ni un respirar en clase. No es que me guste ni nada parecido, pero ese orfanato era el que mis padres les interesaba, al menos para mi madre, lo sé porque un día se me ocurrió preguntarle a alguien, no recuerdo su nombre, ni siquiera de su rostro, tal vez porque ya han pasado varios años, aunque parecen siglos.

El caso es, que se lo pregunté y me dijo que mi madre me dejó en la puerta, me quedé perpleja cuando me lo dijo, pensando en el porqué; no conseguí hallarlo, no sabía qué decir y menos qué pensar, supongo que aquel día, aquel  que quería ver el mundo, también quería ver algo más, a alguien, alguien que no podía visualizar bien, alguien, que cuando nací, fue lo primero en ver, mi madre.

Cuando le pregunté a mi cuidadora si podía salir, me esperaba un no, y así fue, pero me las apañé para buscar una excusa para que al fin me dijese que sí.

Al día siguiente me levanté con la misma idea de salir, incluso de recorrer el mundo, pero no me dejarían llegar hasta tan lejos, así que solo le volví a preguntar si podía visitar ese mundo que tanto apreciaba, pero esta vez, me cogió de las manos, me miró fijamente a los ojos, y me dijo: <<ven conmigo que te quiero enseñar el mundo en el que realmente vivimos, que ha cambiado muchísimo desde que  naciste tú>>.

Nos dirigimos hacia la puerta de salida de la biblioteca, al salir, estaba la puerta principal en la que había un trozo de periódico que decía así:

“La catástrofe ocurrió y entonces todo murió.”

No fui capaz de leer más, aunque lo deseaba, pero me interesaba más lo que había tras esas puertas.

Al salir, lo vi, vi el mundo que me rodeaba y que siempre lo había hecho, que tantas ganas tenía de ver, sentir, oír, respirar el aire puro, pero no fue así, vi un mundo que jamás me imaginaría, tan oscuro, tan muerto, entonces me dije a mi misma <<no, esto no es real, es una ilusión, o tan sólo un sueño>>, quería entrar al orfanato, pero me quedé inmóvil, ante tal desorden de mundo, todo estaba vacío, sin vida, contaminado del humo de los coches, motos, o de otros vehículos que no mencionaría, tal vez sea porque contamina hasta su nombre o porque no me acordaba, no lo sé, pero me dije que esta calma no era tranquilidad, que solo era hedor a muerte, me imaginaba que vería el fin de nuestro tiempo, pero no lo era, solo lo parecía, era tan semejante, que hasta las estrellas parecía que lo sintieran, porque ni siquiera se podía diferenciar el brillo de ellas, ni el de la luna.

Esa situación era triste, apenada, difícil de describir. Yo no me imaginé tal mundo, el que yo vi al nacer era más alegre, más distinguido, pero no sabía que en un tiempo existió, aunque ahora no esté para apreciarlo.

Me quedé sin nada que decir, aunque en mi interior se guardaba una palabra, y un suspiro, ese aliento que al no tener nada que decir, al no mencionar ni una sola letra, siempre se te quedan esas ganas de decir algo y entonces sueltas el ultimo aliento de alivio, pensando en lo injusto que era aquello.

Cerré los ojos y traté de imaginarme, otra vez, como era aquello. Pero abrí los ojos, inmediatamente, en ese instante creí saber porqué me dejó mi madre en aquel siniestro, edificio decrépito.

Luego subí a mi habitación, me miré al espejo, pero seguía siendo la misma, y me volví a preguntar si de verdad era la que siempre fui, si aquel mundo era realmente el mío, o solo era una imaginación irreal.

Subió un poco más tarde la cuidadora, Paula, y me explicó lo que ocurrió años atrás y era debido a la contaminación, como decía el periódico colgado de la puerta principal, que todavía permanecía allí. Era viejo, tanto, que podía ser de un año antes de que naciese yo, entonces comprendí aún más el porqué de las cosas.

¿Por qué mi madre me dejó en la puerta ese mismo día? Sencillo, estaba empezando la contaminación en el mundo
¿Por qué en aquel orfanato? Porque era el más cercano, y no tuvo otra solución, que dejarme allí.
La única pregunta que no he conseguido contestar es que ¿Quién es mi madre?

Comencé a colaborar,  reciclé e hice lo posible por ayudar en todo aquello, pero me fue imposible, me veía incapaz de hacerlo yo sola. Puse carteles por todas partes, me esforcé demasiado, tanto que conseguí que las cuidadoras, incluso Paula que era la más firme, la más severa, la más estricta en su cargo, como cuidadora y como profesora lo hicieran. Conseguí persuadir a todos y todas los y las que se me cruzaban a mi paso. Conseguí disuadir a todo el orfanato e hicimos una excursión por el mundo, o por parte de él.

Entre todos colaboramos, hasta nuestros días, que soy una gran publicista, que no hago más que difundir anuncios sobre el medio ambiente, hasta he elaborado un libro, que en él lo dice.

Pero hasta yo sé que lo más importante no es difundir anuncios, o tan sólo crear un libro, sino la realización y el recuerdo o la diferencia de antes, a ahora, que este es el comienzo de una nueva vida, con menos enfermedades, con más aire puro y más vida en nuestra vida.


domingo, 6 de abril de 2014

Invitación y agradecimiento


No mereciese yo mas huella, que la que dejé caer por donde anduve, mas no por ello quisiera privarme sin pecar de vanidosa, de aportar algo a la humanidad, que por sutil que fuese, superara el hecho de consumir el aire que comparto con el resto de seres vivientes en este planeta, ya posean capacidad para pensar o no y sean conscientes de si mismos.

La capacidad de pensar es la que nos hace gozar, disfrutar, temer o sufrir de acontecimientos que ni siquiera pertenecen al presente sino que ya ocurrieron, que prevemos, deseamos o tememos que ocurran.
Varios serían los sentimientos que nos manejan a su antojo a lo largo de nuestra existencia, amor, odio, temor, etc. Mas sería el AMOR el único capaz por si mismo de hacer aflorar a cualquiera de los demás y el que más palabras y textos desgastó en grabados y escritos a través de la historia.

Las personas no seriamos tales sin la capacidad de pensar, sentir y tomar decisiones de manera autónoma, los sentimientos nos acompañan constantemente, y es mucha la dedicación otorgada a la causa de expresarlos, ocultarlos, disfrutarlos, trasmitirlos o inclusive querer controlarlos, esta última, resultando tarea más que retadora, formando así parte del eje de nuestra propia existencia.
En cualquier caso el uso de este tránsito entre lo que llamamos nacer y morir, nunca cae en la indiferencia absoluta entre aquellos que nos rodean, con lo que con mayor o menor intensidad o popularidad, modificamos irremediablemente no ya el presente sino a posteriori, ese otro tránsito de los demás, construyendo así con todo ello, una cadena sin principio ni final, con la que nos formamos unos a otros elaborando colectivos y sociedades.

Un gran numero de personas en todo el mundo, guían sus pasos entre bastidores y parámetros marcados por religiones o creencias, ya sean impuestas o no, creyéndose todos ellos individual o colectivamente poseedores de la verdad absoluta, cuando ésta ni tan siquiera exista en realidad, aunque apartando todas esas limitaciones sociales o morales, llámeseles como se quiera, lo innegable es que en si mismo, por su capacidad de pensar, sentir y analizar, el ser humano posee una capacidad infinita para dar y recibir en todos los aspectos y lo que es mas importante aun, de ser consciente de todo ello, gozando o padeciendo en consecuencia todo cuanto acontece en la vida, cuya cotidianidad no seria mas que el resultado del cúmulo de circunstancias sucesivas y continuadas de cuanto acontece en nuestro entorno donde de igual manera, nosotros participamos constantemente a través de nuestras decisiones ya sean espontáneas o premeditadas.

Dejando aparte el bien o el mal, términos inventados por nosotros mismos, yo no quisiera con tanta palabrería aburrir a ese lector ocasional, que tras aguantar mi humilde exposición hubiese llegado hasta aquí, además de mi enhorabuena por ello y agradecimiento, sino crear al menos por un momento, conciencia de esa influencia que continua e irremediablemente provocamos y recibimos del resto de personas, para invitar si se desea, a actuar positivamente y en consecuencia, modificando aunque sea sutilmente muestro comportamiento de cara a los demás de manera más acorde a lo que realmente queremos, sobretodo en aquellos aspectos donde nos resulte gratuito, como el hecho de mostrarse amables o regalar una sonrisa a los demás, cuando con ello no perdemos nada y contribuimos a que este tránsito entre el nacer y el morir que llamamos vida, sea mas agradable, gratificante y digno de nosotros mismos

Sirvan estas líneas a modo de homenaje y agradecimiento a cuantos se cruzaron en mi camino y me aportaron alguna porción de esa esencia de la vida, cuyo conjunto hizo y hace que ésta merezca la pena ser transitada, especialmente a aquellos cuya capacidad de disfrutar haciendo disfrutar a otros, admiro, venero y agradezco, cuyo afán por ello les deseo sea devuelto merecidamente día tras día.