Ecología.
Esta historia, quiero comenzarla por un día, no importa cuándo, ni
dónde, pero comienza por la vida, mi vida.
No estoy muy segura, pero me levanté de la cama sin pensarlo
siquiera, quise ver el mundo, aquel que vi al nacer y que desde entonces, no lo
he vuelto a ver, aunque era un mundo que me rodeaba y no cambiaría nunca de
lugar, o al menos eso creía yo.
No podía aguantar más, lo quería ver con todas mis fuerzas, aunque
fuese lo último que viese. Y se lo dije a mis cuidadoras, a esas que no
siempre, es más, casi nunca aceptaban lo que tú más deseabas, esas que en el
orfanato donde yo estaba no aceptaban ni un respirar en clase. No es que me
guste ni nada parecido, pero ese orfanato era el que mis padres les interesaba,
al menos para mi madre, lo sé porque un día se me ocurrió preguntarle a
alguien, no recuerdo su nombre, ni siquiera de su rostro, tal vez porque ya han
pasado varios años, aunque parecen siglos.
El caso es, que se lo pregunté y me dijo que mi madre me dejó en
la puerta, me quedé perpleja cuando me lo dijo, pensando en el porqué; no
conseguí hallarlo, no sabía qué decir y menos qué pensar, supongo que aquel
día, aquel que quería ver el mundo,
también quería ver algo más, a alguien, alguien que no podía visualizar bien,
alguien, que cuando nací, fue lo primero en ver, mi madre.
Cuando le pregunté a mi cuidadora si podía salir, me esperaba un
no, y así fue, pero me las apañé para buscar una excusa para que al fin me
dijese que sí.
Al día siguiente me levanté con la misma idea de salir, incluso de
recorrer el mundo, pero no me dejarían llegar hasta tan lejos, así que solo le
volví a preguntar si podía visitar ese mundo que tanto apreciaba, pero esta
vez, me cogió de las manos, me miró fijamente a los ojos, y me dijo: <<ven
conmigo que te quiero enseñar el mundo en el que realmente vivimos, que ha
cambiado muchísimo desde que naciste tú>>.
Nos dirigimos hacia la puerta de salida de la biblioteca, al
salir, estaba la puerta principal en la que había un trozo de periódico que
decía así:
“La catástrofe ocurrió y entonces todo murió.”
No fui capaz de leer más, aunque lo deseaba, pero me interesaba
más lo que había tras esas puertas.
Al salir, lo vi, vi el mundo que me rodeaba y que siempre lo había
hecho, que tantas ganas tenía de ver, sentir, oír, respirar el aire puro, pero
no fue así, vi un mundo que jamás me imaginaría, tan oscuro, tan muerto,
entonces me dije a mi misma <<no, esto no es real, es una ilusión, o tan
sólo un sueño>>, quería entrar al orfanato, pero me quedé inmóvil, ante
tal desorden de mundo, todo estaba vacío, sin vida, contaminado del humo de los
coches, motos, o de otros vehículos que no mencionaría, tal vez sea porque
contamina hasta su nombre o porque no me acordaba, no lo sé, pero me dije que
esta calma no era tranquilidad, que solo era hedor a muerte, me imaginaba que vería
el fin de nuestro tiempo, pero no lo era, solo lo parecía, era tan semejante,
que hasta las estrellas parecía que lo sintieran, porque ni siquiera se podía
diferenciar el brillo de ellas, ni el de la luna.
Esa situación era triste, apenada, difícil de describir. Yo no me
imaginé tal mundo, el que yo vi al nacer era más alegre, más distinguido, pero
no sabía que en un tiempo existió, aunque ahora no esté para apreciarlo.
Me quedé sin nada que decir, aunque en mi interior se guardaba una
palabra, y un suspiro, ese aliento que al no tener nada que decir, al no
mencionar ni una sola letra, siempre se te quedan esas ganas de decir algo y
entonces sueltas el ultimo aliento de alivio, pensando en lo injusto que era
aquello.
Cerré los ojos y traté de imaginarme, otra vez, como era aquello.
Pero abrí los ojos, inmediatamente, en ese instante creí saber porqué me dejó
mi madre en aquel siniestro, edificio decrépito.
Luego subí a mi habitación, me miré al espejo, pero seguía siendo
la misma, y me volví a preguntar si de verdad era la que siempre fui, si aquel
mundo era realmente el mío, o solo era una imaginación irreal.
Subió un poco más tarde la cuidadora, Paula, y me explicó lo que
ocurrió años atrás y era debido a la contaminación, como decía el periódico
colgado de la puerta principal, que todavía permanecía allí. Era viejo, tanto,
que podía ser de un año antes de que naciese yo, entonces comprendí aún más el
porqué de las cosas.
¿Por qué mi madre me dejó en la puerta ese mismo día? Sencillo,
estaba empezando la contaminación en el mundo
¿Por
qué en aquel orfanato? Porque era el más cercano, y no tuvo otra solución, que
dejarme allí.
La
única pregunta que no he conseguido contestar es que ¿Quién es mi madre?
Comencé a colaborar, reciclé e hice lo posible por ayudar en todo
aquello, pero me fue imposible, me veía incapaz de hacerlo yo sola. Puse
carteles por todas partes, me esforcé demasiado, tanto que conseguí que las
cuidadoras, incluso Paula que era la más firme, la más severa, la más estricta
en su cargo, como cuidadora y como profesora lo hicieran. Conseguí persuadir a
todos y todas los y las que se me cruzaban a mi paso. Conseguí disuadir a todo
el orfanato e hicimos una excursión por el mundo, o por parte de él.
Entre todos colaboramos, hasta nuestros días, que soy una gran
publicista, que no hago más que difundir anuncios sobre el medio ambiente,
hasta he elaborado un libro, que en él lo dice.
Pero hasta yo sé que lo más importante no es difundir anuncios, o
tan sólo crear un libro, sino la realización y el recuerdo o la diferencia de
antes, a ahora, que este es el comienzo de una nueva vida, con menos
enfermedades, con más aire puro y más vida en nuestra vida.
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