El disfraz de un soldado valiente te queda pintado, das un paso al frente, porque son urgentes las cosas que siempre has callado. Y gritar, y gritar, y gritar, y cederle al coraje un lugar. Y ponerle nombre al miedo y arrancarle un rayo al cielo, ser feliz aunque puedas fallar porque un nudo en la garganta no se suelta si se aguanta, las espinas no se deben tragar. Las palabras tienen doble filo, y a mi nadie me ha prohibido gritar.
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